martes, 27 de enero de 2015

FORMACIÓN

En este país de pandereta uno nunca está suficientemente formado para trabajar aunque sea de empleado de correos, y quede claro que elijo este digno trabajo al azar. Hemos de cumplir con todas las competencias que nos exigen de Europa, sobre todo la lingüística extranjera, como si hoy día no estuviéramos algunos que hablamos más idiomas que el todopoderoso inglés. Tenemos que saber de todo, ser competentes, dicen,  matemáticas, en lengua, en ser sociables, en ser autónomos, en ser juiciosos, total,  un engendro que muy bien puede encajar en Blade Runner, pero que nunca en este país ni en ninguno se ha dado el caso. He estado en Alemania, en Inglaterra, en Francia, en Italia, en la República Checa, en la Eslovaquia, en Austria, en Suiza, en..... nada más, no he salido de mi casa, de Europa, soy así de limitada, pero creo que vale todo ésto para decir que no he encontrado una tónica general que me haga pensar que un español sea menos que cualquiera de los que alli viven.

El que habla más idiomas es porque tiene interés, ni siquiera buen oído, interés y motivación para hacerlo, porque si no, para qué narices quieres hablar una lengua que no es la tuya. El que es bueno en todo, perdónenme, pero es alguien raro, el que es competente para todo no lo es para la vida, simplemente porque no ha tenido tiempo de vivirla. El que la vive, seguramente no será competente ni en matemáticas, ni en lengua ni en conocer su entorno ni en idiomas extranjeras, lo siento, pienso así, el hombre nos guste o no es limitado pero queremos hacerlo como el camino de Santiago.

Y hoy, que a mis 40 y tantos años me encuentro haciendo algo que quizá debí hacer con 18 en vez de hacer tantas carreras, cursos y méritos, reconozco que tanta formación, tanta sabiduría (????) no me ha servido para nada porque el día menos pensado un dirigente con coleta, calvo o con tetas decide que no estoy capacitada para ello. Que un tío que sale de una carrera con un  B1 (quién coño decide esto?) en inglés está más capacitado que uno que tiene un C1 (quién sigue decidiendo eso) solo porque ha hecho una carrera en España de tres o cuatro años pero tiene la "especialidad" y la pobre criatura enseña a decir a sus alumnos fiftín en vez de fíftin, pero da igual, tiene la especialidad. Y otro que lleva toda la vida dando música a niños de 6 años, entre otras cosas porque los chiquillos no pasan de la negra, el silencio y el titi, no está capacitado para enseñar ésto, no, necesita estudiar armonización, contrapunto e Historia de la madre que parió a Moscheles, que por si no lo saben es otro compositor, que hizo cosas muy bonitas pero que lo conoce el huevero de mi barrio.

Hemos perdido el norte, no sabemos qué estudiar más, ni qué saber más, ni qué hacer más para que nos reconozcan, para que un español no sea un burro, un vocinglero, un paria en la todopoderosa Europa. Pues nada, seguiremos votando, pagando, esperando a un Mesías que difícilmente vendrá, porque no tendrá el currículum que realmente necesitamos, alguien que nos devuelva el orgullo, la autoestima y la gana de seguir adelante, porque no solo los maestros tenemos que motivar no, son otros los que tendrían que hacerlo.

martes, 9 de diciembre de 2014

PARIAS EN UN ESTADO DEL BIENESTAR

Soy una paria, lo se, tengo todas las papeletas. Soy mujer, madre, esposa (por dos veces, reincidente) tengo hijos, profesora, asalariada, no hice oposiciones, me contrataron, creo que por méritos pero no está demostrado, después de 15 años enseñando música a niños que tocan la flauta y leen partituras mejor que un profesor de magisterio resulta que no estoy capacitada, soy licenciada, no maestra, soy profesora, pero en concertada, ergo, por enchufe (según dicen los de la sagrada pública) echo más horas que un reloj, no cobro por la mitad de esas horas y no creo que sea porque las monjas que me dan de comer sean unas brujas, no, solo porque soy de una concertada, soy una paria a los ojos de cualquiera. Yo siempre dije que mis compañeros de la pública tienen un mérito que yo no tengo, cosa que ellos no dicen de mí, no entiendo por qué. Yo se que preferí cobrar menos y aguantar más estando en mi ciudad antes que cobrar más, pasar un examen y que me manden a la quinta puñeta, pero creo que eso es la opción de cada uno, o no?, si te cogen te han cogido, y luego hay como en todas partes, buenos, malos, regulares y peores, pero no creo que eso de derecho a criticar a nadie, si tienes vocación de maestro la tienes y lo harás bien, si no, da igual si en pública, concertada o privada, te cargarás la vida de tus alumnos y tú serás un mierda por hacerlo.

Para el resto de los mortales ser un maestro o un profesor es lo mismo que ser primo hermano de Dios. Vivimos de miedo, cobramos de puta madre y tenemos unas vacaciones que no nos merecemos. A un lado queda que tengas que lidiar con toros de ganaderías de categoría 1, 2, 3, o vaquillas que te torean, te humillan y te amargan la vida, y todos en el mismo corral. No cuenta que hagas más cursos que un corrupto de la Junta sin cobrar por ello y encima sin que el ponente sepa una mierda de lo que te dice porque hace 20 años que no da clase. No importa que estés más pendiente de las familias de tus alumnos que de la tuya propia, que hablas más con las madres de tus alumnos que con tu marido, que te pongan verde por un whatsapp sin que tú lo sepas y aún menos tengas culpa. Por no hablar de los que encima se llevan palos de alumnos, padres y hasta abuelos, para esos no hay un día al año de violencia de género, género magistral? si hay hasta un día de la marmota, no me jodas,  el maestro tiene su santo y no su maltrato?

Y pa colmo hay que ser bilingüe, en inglés por supuesto, es que la Reina de Inglaterra, esa que tiene más cuernos que un miúra es la que te paga, no te jode, será que no hay idiomas en el mundo pa tener que ser el inglés el que nos domine desde que la Armada Invencible se bajó los pantalones. Y yo hablo tres idiomas más o menos pa que se me entienda, pero porque me da la gana oiga, no porque 40 políticos aburridos digan que el inglés es el idioma que por cojones hay que hablar.
Y esos mismos que nos conminan a estudiar a la vejez viruelas otra carrera, otro idioma y sacar papeles de títulos que dentro de 5 años son papel mojado no saben ni comunicarse en su propia lengua a los que los votan, y aquí todos a tragar. 

Pero ya lo peor es meterse en el tema de la música. A mí mis padres me pusieron a estudiar solfeo cuando tenía 5 años (hoy lenguaje musical, que es más pijo) y piano (la guitarra era pal Sacromonte, el violín para los niños y el saxofón pa los puticlubs, cada cosa en su sitio) desde que tuve uso de razón solo recuerdo tediosas clases de notas, compases, estudios, sonatas, fugas y preludios que nadie me explicó qué eran, ni quién fue el lumbrera que las escribió y ni mucho menos me dijeron que si era así de triste se debía a que lo compuso cuando murió su madre o era alegre porque le había tocado la lotería, no, esas obras salían de la nada, y eran obligaciones, te gustaran o no, ese es otro cantar, niño toca, estudia, muérete de asco que luego irás a un tribunal (igual que un consejo de guerra) que dependerá del día que tengan los señores maestros de música así te darán la nota.Y preferí dedicarme a una carrera más prosaica, la música no era lo mío según ellos.

Tengo alumnos que tienen más años que yo de piano y no saben tocar fuera de una partitura, que cuando la tienen delante la tocan igual si es un balada de Queen que una bagatela de Chopín, da igual, todo suena a pianola, son robots, no les han enseñado a disfrutar cuando tocan y aún menos de escucharse, es como hacer una suma, si te da el resultado está bien, si no, si no suena 2+2 eso es un cero. Y la mitad de esos músicos frustrados que querían tocar en la Filarmónica de Viena están en el pueblo o ciudad de turno dedicándose en un conservatorio solo a los que destacan, vaya a ser que sean famosos y les nombren, que la morralla no tiene derecho a ser del montón de esos que tocan por gusto y quieren aprender para luego tocar en su casa o en un grupo o para impresionar a la chorba de turno. Esos no, o tocas con una buena orquesta o te vas a tu casa a freír croquetas chaval. 
Peor me gustaría saber si todos esos eruditos que someten a niños de 11 años a pasar una tarde entera en una biblioteca de un conservatorio a hacer deberes casi que tumbados en un frío suelo hasta que llega la siguiente clase, que hacen sesiones de evaluación creyendo que son profesores de una escuela de primaria sin tener didáctica ninguna ni menos aún pedagogía saben un mínimo de las vidas de las personas a las que representan y enseñan a sus alumnos, porque creo que les suena lo mismo Moscheles que Mozart que Prokofiev que Holland, Merkel o Putin, unos auténticos analfabetos musicales que día a día hacen que mis alumnos aprecien menos la música, la dejen antes de tiempo y les impidan aprobar sus cursos normalmente.

lunes, 24 de noviembre de 2014

TIGRES Y LEONES


Mi padre se llamaba Daniel, estaba muy orgulloso de su nombre puesto que el personaje bíblico que le nominó fue un valiente que luchó contra los leones en la arena de un circo romano para defender al cristianismo que defendía y en el que creía. Me contaba la historia tantas veces que yo encumbré a ese personaje, me lo imaginaba frente a las bestias intentando salvar su vida en nombre de la fe. 

Hoy cualquiera de nosotros puede ser Daniel. Estamos contínuamente frente a leones que atacan nuestras creencias más arraigadas, nuestras costumbres, nuestro día a día, todo aquello en lo que creíamos y que nuestros padres nos inculcaron. Hoy día, un católico es un mártir en el circo, solo por el hecho de seguir siéndolo. Hubo una época en  la que ser católico apostólico y romano era anacrónico y vergonzante, pero lo superamos, quitamos el polvo al fascismo que se sirvió de nuestras creencias, y de la  pátina que el progresismo comunista y socialista le puso encima como peso de plomo, y cada cual con su convicción. 

Y ahora que estábamos tranquilos, el católico, el evangelista, el judío y el de cualquier otra religión en España, llegan un puñado de depravados, impotentes y asquerosos y nos dejan con el culo al aire otra vez. Al aire de los que nos cuestionan y al aire de nuestro propio culo. Nos tiemblan las creencias, nos tiemblan las iglesias y nos tiembla la fe. Y no es fruto de una sociedad llena de mugre pastosa que impregna todas las estancias, no, esta mugre es alquitrán. Ni el santo óleo la quita, y eso que es aceite. 

El que cree, cree por sí mismo, por educación, por experiencia y por convicción. El que no cree, lo mismo, pero el que no cree, cuando sabe que alguien no creyente como él, es un hijo de la gran puta, no pierde nada, de todos modos no cree ni en sus semejantes. Pero cuando el que cree descubre que su igual o su referente por ministerio de la fe, es un mierda que no es ni persona, una de dos, o es muy fuerte y sigue en su puesto, o cae del pedestal y renuncia a todo. Es ahora cuando necesitamos echar mano de esa fe, no de la que nos inculcan sino de la que tenemos en nuestro más hondo ser, la fe que te hace levantarte cada mañana, la fe que te entra por los ojos cuando ves a tu familia, la fe que tienes en cada cosa que haces, la fe. 

Y dicho ésto, me gustaría manifestar algo que seguramente no llegue a ojos ni oídos de quien se dirige, pero estoy acostumbrada a predicar en el desierto, por lo que, señor Arzobispo, no se postre usted como las monjas del siglo pasado que dan risa hasta a mis alumnos cuando ven el ejemplo en cierta película biográfica de Beethoven, no estamos en el romanticismo ni usted resulta nada romántico, ha dado una imagen al mundo de cobardía, de inoperancia y de dejadez, que al más débil de los fieles, salvo que solo lo sea para un camino al Rocío o una caminata detrás de una Virgen cuya cabeza se sostiene sobre un palo, el resto de los católicos convencidos no lo van a dejar de ser por su culpa, pero sí es verdad, que si usted se fuera y dejara de montar espectáculos tipo predicador americano televisivo, nos haría un favor a todos los que llevamos la fe a nuestros semejantes día a día con el ejemplo que Jesús nos dio. 

domingo, 30 de marzo de 2014

Ten cuidaíco tita


Te digo lo mismo que me has dicho tú a mí infinitas veces, fuera donde fuera o hiciera lo que hiciera. Ten cuidaíco tita, no se donde vas, aunque espero hacerme una idea. Me conformo con saber que estarás con mamá y papá en el Renault 12 blanco camino de Lourdes, Fátima o la Peña de Francia, camino de pegaros un homenaje de comer que luego te provoque una colitis de las tuyas, pero que al día siguiente se pase, como siempre, ¡si es que no puedes comer pimientos fritos, te lo tenemos dicho!!!! Me conformo con saber que verás a Mami y Papi, que te echarás en sus brazos como cuando te caíste del carro en Pinos, o que recibas a Papi corriendo después de uno de sus viajes. Me conformo con saber que me esperarás con ellos, el día que a mí me toque, pero una cosa te digo, yo espero hacer más ruido que tú, ¡so joía!, te has ido como cuando salías del escenario después de ganar el primer premio a la mejor directora de coro de voces blancas que ha habido sobre la tierra, sin recoger el ramo, ni la placa y dejando a todo el mundo aplaudiendo sin saber donde leche estaba la Madre Espadafor. Dime tú ahora como voy yo a vivir sin pegarme esos sustos que me dabas cuando llegabas a la casa sin avisar, sin abrir tus correos llenos de música y mensajes a cambio de los míos frívolos y hasta soeces que te mandaba para hacerte pisar la tierra y no las nubes donde vivías. Dime tú como voy a sobrevivir ahora que tú y mamá estáis tan lejos de mi realidad y no me ponéis firme para que deje de fumar o decir palabrotas. Que sepas que te has ido sin verme dejar el vicio y sin hacer de mí una persona tan tan buena como vosotras dos. Creo que tengo al menos 20 cintas VHS de capítulos de Colombo, no se qué hacer con ellas ahora que no estás y no existen los vídeos, cuando termino de comer no me resisto a poner esas películas de Antena3 que solo tú considerabas de intriga, cuando en realidad (perdona que te diga) son de serie B o C o D, pero que tú las vivías tanto que cuando no veías el final, me hacías buscártelas en internet (misión imposible, ni Emule, ni Torrent ni la madre que parió a Google) y si yo no podía, a tu alter ego, mi querido Juan Antonio. 
Tita, como voy yo ahora a volver a Mezquitilla, con esa playa llena de piedras que antiguamente recorrías con mamá al ser de día, que ni los pescaores estaban ya en la mar, en busca de intimidad y baño, con tu bañador sacado de los anales de la Historia, comprando los churros que hacían en la playa y rezando al amparo de las estrellas con mi padre cubierto de una toalla para que no le diera el relente en sus rodillas. Tita, cuando murió mamá me sentí muy sola, me dejó sin ella y sin papá, pero al morir tú, me quedo vacía. Has sido madre, hermana, tía y abuela de mis niños, lo has sido todo, y aunque, es verdad, no me faltará cariño de los que quedamos, vosotros erais mi referente en mi infancia, adolescencia (que maldita fuere, que fue de traca) y madurez, mi sensatez, mi humildad y mi poca paciencia. Me va a faltar tu inocencia, tu pasión por el fútbol, madridista hasta oír los partidos en misa, y la política, que para tí no existe la corrupción, es un error de cualquiera, tu falta de neutralidad con todo ello.  Me faltarán tus advertencias, tu arroz caldoso, seco y como tú decías, pasao, que solo te parecía a tí. Tu roscos, tus pestiños y tu cuajada de carnaval, que nunca apenas probé porque no me gusta el dulce, y perdón por decírtelo ahora que se me van a poner rancios los mantecados de este año.
Pero mira. Te envidio. Y no porque estés en un lugar mejor, porque hasta que no vea no lo diré (casi como Sto. Tomás) sino porque has sido muy feliz, has tenido siempre una familia a tu lado, tus padres y hermanos y tus monjas, y los sobrinos y los nietos y los alumnos y profesores que te han conocido, aquí y en todas las partes que has estado. Y creo poder decir que nadie, nadie, te ha decepcionado, porque tú siempre lo has visto todo bien, desde tu prisma. Y porque te hemos querido con locura, por como eras y porque dabas todo, aún con tu inocencia de niño pequeño. Porque cuando todos criticábamos, tú excusabas, porque todo el mundo era güeno para tí, y el feo, agradable, porque tenías la maldad de un recién nacido.
Tita,  ahora cuando vaya a Cájar recordaré tus pasos torpes de pies planos sobre el mármol, tu voz al otro lado del teléfono en la portería (hasta las 12, me decías siempre) tus visitas guiadas para ver a las monjas perder la memoria o usar los andadores para hacer carreras con mis niños, pero seguiremos yendo, por tí y por ellas tita, porque sois parte de nosotros, y aunque te hayas ido por la puerta de atrás, no me voy a resistir a continuar viendo lo que me enseñabas.
Y tita, que sepas, que sin haber sido madre, dejas muchos huérfanos, y si me lo permiten, me pongo a la cabeza. Huérfana de tu amor y tus risas incontenidas (así como tu incontinencia por ellas) y huérfana de tu ejemplo, por siempre vivo en mí.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

"Disparates, dislates y botarates"

Esta noche he soñado con caballos, muuuuchos caballos marrones. He buscado en internet y dice que eso siginfica varias cosas, a saber: si están alterados o desbocados, que necesitas descansar (no sería raro en mi caso) si son muy oscuros casi negros o negros, que te va a ocurrir algo malo, menos mal, los míos eran color caca. Si son blancos, muchas alegrías, y si son marrones y tranquilos, que vas a tener una serie de alegrías al día, aunque no para tirar cohetes.

Pues bien, alegrías no se, pero lo que son situaciones raras, raras, raras, he tenido más de una galopando alrededor. Antes, los maestros eran maestros, los vecinos vecinos, y los ayuntamientos ayuntamientos. Ahora somos malabaristas, lobos y carroñeros, todo por ese mismo orden. 

Antes un maestro era un dios, una eminencia, el que sabia todo, el que podía todo y al que se le respetaba en todo. Ahora no, ahora somos siervos de la educación y el azar de una delegación que nos tiene contínuamente no solo formándonos sino convirtiéndonos en padres putativos, psicólogos, policías, verdugos y víctimas, y lo que es peor, embajadores de buena voluntad. No quiero imaginar cómo estarán mis compañeros del El Ejido o cualquier otro lugar donde haya variedad racial en las aulas, pero lo que sí se, es que este curso nuestro centro es una miniONU, una torrecilla de Babel en la que conflluyen culturas de lo más variopintas. Para nada me molesta en mi labor, Dios me libre, pero hay un pequeño problema, y es que vienen todos como Dios los trajo al mundo, hablando chino, portugués o lo que sus mamás le enseñaron en su día, y el idioma de Cervantes lo conocen como yo el de Rasputín. Y heme aquí que tengo que hacerle a un hijo de la República más grande del mundo, una evaluación inicial de mi asignatura, música, la María de todas las Marías y el arte por excelencia si la pintura me lo permite. Y heme aquí que el Ta-Ya-Ring de mi alumno, no entiende ni papa. Que le he hablado como si fuera la Omaíta con un turista y que me ha faltado meterle la boca en la flauta pa que sepa por donde se sopla. A ver, que venga Wert yme diga, qué coño le evalúo yo a esta criatura. Y yo que estaba tan contenta de que el chaval me respondía que sí con la cabeza y que yo le decía en lo poco que se de chino, gracias, hola y adiós, y resulta que el muchacho le dice a todo quisqui que sí, que lo que tú digas, que estoy deseando que den las 2 de la tarde pa irme a mi casa donde entiendo lo que me dicen. Qué decepción, y eso que una habla tres idiomas, y entre mis compañeros y compañeras hablamos un montón de cosas, Dios mío, pero a tanto ya no llega uno.

Luego tenemos las comunidades de vecinos. Toda la vida ha habido una vieja del visillo, una vecina coñazo o un vecino raro de cojones, pero lo de hoy no tiene nombre. Me han mandado una carta certificada amenazándome con llevarme a ese sitio que tan bien conoce ahora la Pantoja y el Bárcenas al que llaman juzgado. Y usted dirá, Jesús del Gran Poder, qué ha hecho esta señora???? ha dejado un grifo abierto? tiene una boa en la bañera? ha tendido la ropa sobre el vecino? ha tirado basura sin reciclar????? noooooooo, ni mucho menos, una es respetuosa (aunque no gilipollas, porque para reciclar un potito tengo que lavarlo, quitarle la etiqueta, quitar la tapa y buscar cuatro contenedores diferentes). No señor, no, me amenazan con ir al juzgado porque tengo en la puerta de mi casa una yedra y un geranio. Y están en zonas comunes arrrrrggggggg palabras malditas, zonas comunes!!!! y yo las pago y las cuido mientras otros se las pasan por el forro. Ohhhhhhh, especies protegidas, insalubres, molestas, ruidosas, peligrosas!!!! digo! si la yedra sigue creciendo igual ahorca al vecino, y si cojo una rama y me hago una infusión igual me intoxico, o si me la fumo a lo mejor ahúmo al de al lado, o si la quemo, que es de lo que me dan ganas, igual me llevo todo el edificio por delante. Por amor de Dios, pero es que la gente no tiene nada mejor que hacer que mandar cartas para esto???? y lo que es peor, a mí es por dos plantas, a mi vecino es por un espejo, tiene bemoles, igual el que las manda es un vampiro, vete tú a saber. Por supuesto que he contestado la carta, con jurisprudencia y todo, pero vamos, que me he sentido la mayor tonta de la Historia de las alegaciones, respondiendo una gilipollez de tal magnitud gastando mi tiempo y sesera en ésto, y molestando a amigos expertos en el tema que pensarán o que soy gilipollas o que mi casa de la playa es un manicomio.

Y como caballo ganador, mi Excelentísima Diputación de Granada o Ayuntamiento o quien coño sea quien emite los últimos recibos de basura y residuos sólidos. Pues no parece que tiramos bombas de la guerra o piedras del neolítico en nuestras casas??? ahora resulta que para ganar dinero y pagar los agujeros que tienen, nos dividen las tasas y las cobran por separado, pero eso sí, sin avisar de nada. Un buen día el cartero te da la carta de pago y te dice, mire usted, yo no se qué es esto, vaya al ayuntamiento y pregunte. Y uno llama, y llama y vuelve a llamar, y aquello comunica como si fuera el telepizza en una final de la champions, y te puedes imaginar a la funcionaria de turno con el teléfono descolgado tratando a los contribuyentes como si fueran todos analfabetos o retrasados diciéndoles que es de buen vecino pagar los servicios públicos. Total, que como la gente se ha quejado, así como la oposición, pues han tenido que mandar un trípitico que parece la publicidad de los Boys Scouts para justificar algo que no tiene remedio, que o lo pagas o te embargan la pobre nómina que tienes.

Y así seguimos, pagando, denunciando y currando. Pero no se quien dijo que el español tiene piel de sapo, que ni una bala la atraviesa, nos quejamos en bares, en trabajos, hasta en el báter, pero luego entramos por el aro, aunque sea del tamaño del culo de un colibrí.

sábado, 20 de julio de 2013

En la Edad Media

Anoche confirmé a mi pesar que no hemos evolucionado nada de nada desde la Edad de las Tinieblas. Las diferencias entre ricos y pobres siguen siendo igual o más acuciantes si caben, pero en algo sí hemos evolucionado, hay un nuevo estamento, los ricos que además de serlo sin motivo ni mérito, encima son gilipollas. Justo después de terminar una película agobiante sobre la trata de blancas que me puso los pelos de punta y me hizo pensar en lo cabrones que podemos llegar a ser y lo animales con nosotros mismos, van y me plantan a una tal Carla Goyanes para que me cuente qué maravilloso es Dubai. Pero no en plan turista no, en plan "superlujo" (se lee con acento Tamara Falcó). Su pelo impecable, su manicura, maletita justa para el viaje, ropa super super cómoda (si hay chirucas de tacón seguro que las llevaba) y pintada muy natural para acudir a la agencia de viajes de su mamá, a la cual la anunciaban como aristócrata (ya te digo, medieval total) en cuya mesa no se ve nada relacionado con un trabajo tal, pero que quedó de puta madre diciéndole a su niña toma los billetes y por favor ten cuidado. A ver señora noble, si la niña fuera de voluntaria a Camerún a dormir en una choza, igual tenía que enfrentarse a piojos o algo peor, pero yendo con semejante equipaje y a semejante lugar, qué puñetas me está contando de tener cuidado? usted lo dirá por si se le rompe una lentilla!!

Por supuesto no pude más, directamente apagué la tele. Pero es que para colmo, me entero de que esta señora ha escrito un libro. Bueno, eso no es extraño, en este país de miraombligos todo quisqui hace un libro y se lo publican siempre y cuando no seas realmente escritor y salgas en las revistas del cuore. Y mientras tanto, personas con historias y experiencias dignas de ser contadas y con talento para ello, están sumidas en un anonimato perenne por no ser "cool" "trendy" y todos esos apelativos que han salido ahora y que pronto la RAE tendrá que bajarse de nuevo los pantalones e incluirlos en nuestro vocabulario.

Y volviendo al best seller, se llama nada más y nada menos que "Coaching para mamás". En primer lugar, aún no se qué coño es el coaching este, yo tenía una idea, pero después de ver la influencia que esta palabra ha hecho en algunos de mi entorno, creo que no tengo ni pajotera idea de lo que es. No se tampoco qué es lo que la habrá movido a escribir semejante compendio de sandeces, pero lo que sí creo que puedo afirmar es que desde su posición de "superlujo"poco me va a enseñar a mí o a miles de madres que estamos agotadas al cabo del día sin tanto especialista en el embarazo, ni una baby sitter para los nenes y mucho menos una cocinera para la comida equilibrada, vayamos a que el niño luego no esté en forma para las fotos del Hola!

Si fuera que tenía al menos dos o tres o más niños, una puede pensar, bueno, es rica, famosa y todo eso (porque doctorada creo que está en hoteles de lujo) pero con más de un niño uno puede sentar jurisprudencia, al menos en España es así, y se necesitan tres sentencias en el mismo sentido, pero no, tiene uno!!!!! coño y parece que ha estado preñá toda su vida y que el niño es el Mesías de los bebés.  Claro está que si llego a leer algo más de ese preciado libro, me lo descargaré totalmente ilegal, y no me da ningún reparo, pues el dinero que le reportaría solo serviría para poder seguir viajando a Dubai a comer y comprar todo de "superlujo" y no para ayudar a mamás que sin el recoachineo de esta señora, llevan su casa de puta madre, con una mierda de sueldo si es que lo hay y sin tanto miramiento a la hora de educar a sus niños.

miércoles, 26 de junio de 2013

El mascotario

Me van a perdonar los de Greenpeace pero tener una mascota es un auténtico coñazo. Yo tuve un perro y terminó criándolo mi madre, un pájaro que se escapó por un agujero de la jaula y un pez tan pequeño tan pequeño que se confundía con la comida que le echaba. Por ello siempre me negué a que mis hijos tuvieran ningún bicho porque sabía que terminaría en el olvido u ocupando un sitio en nuestras vidas que luego es muy difícil de eliminar. Y así sucedió, y no solo con los bichos, tú ya me entiendes.

Sin embargo, siempre hay algún alma caritativa que te regala un animalito pensando que con ello está fomentando la autoestima y autonomía de los menores cuando lo que en realidad te está haciendo es una putada como una catedral. Y así fue, que cuando mi prole alcanzaba solo el dos en cantidad, les regalaron sendas tortugas del tamaño de una moneda de cinco duros, y terminaron como un plato sopero de la cartuja de Sevilla. De estar en una pecera muy mona con forma de habichuela y unas palmeritas como las de los belenes, pasaron a estar en un tupper cada vez más grande hasta terminar dentro de una caja que compré en los chinos con capacidad para meter a mi bebé sin tener que doblarla.
Y aquellos animalillos que no hacía más que comer camarones secos como la mojama fueron creciendo y tomando conciencia de que estaban en el lavadero de la casa, compartiendo su asqueroso olor con el del suavizante de la ropa limpia provocando en consecuencia una mezcla que echaba para atrás. Al principio se les podía cambiar el agua, incluso se la echaba de botella, pero al final te daba un lumbago cada vez que decías de levantar su santuario. Y para colmo, la más grande, empezó a mirarme mal, a encaramarse en el plástico impotente de no poder alcanzar el borde y a abrir la boca como si quisiera dejarme un muñón como dedo.

Llegó a un punto nuestra relación, que decidí cortarla de raíz. Y hete aquí, que mi amiga I se ofreció a llevárselas para hacerle compañía a las de sus niños que están casi en libertad en una charca de su chalet, pero viendo la dificultad de tiempo y ocasión para dejárselas, intenté ahorrarle el favor y las llevé a la tienda de animales confiando en que alguien las adoptara. Cuando la señora las vió me preguntó si les daba pienso o codillo de cerdo, y que aquello no le cabía ni en el escaparate, que mejor llamara al SEPRONA que ellos las recogerían con sumo agrado para procurarles paz y tranquilidad hasta sus últimos días. Cuando llamé a la Guardia Civil, poco menos que se descojonaron en mi cara. Señora, aquí no estamos pa recoger tortugas sino para evitar males importantes, muy bien, le digo, y entonces a quien le dejo yo los bichos, pues señora, si es que hay que saber qué hacer con ellos cuando se compran, muy bien, le vuelvo a decir, pero si me las regala una ex parienta y resulta que los he cuidado 10 años mínimo, no cree usted que ya he cumplido? pues yo que se, llame usted al centro de protección de especies de su provincia, que allí seguro que la ayudan.

Llamo al susodicho centro y allí me mandan a que les mire los ojos a mis saurios. ¿Tienen una raya roja en el ojo, señora? mire usted no, los tienen negros como el betún, ahhh pues señora lo siento, no son especies protegidas sino tortugas comunes (como si en España hubiera tortugas autóctonas como las moscas). Toma! además de feas no son de buena familia, tiene cojones. Llame a la protectora de animales. Obedecí, y después de 50 llamadas escuchando un puñetero contestador (menos mal que hablamos de tortugas y no de una boa constrictor, porque vaya urgencia) decidí que no iba a dar más vueltas, que si I se había ofrecido, le tomaría la palabra, y así tuvo el detalle de recogerlas en la propia casa muy tempranito para ahorrarles el sufrimiento de dejarnos. Y menos mal, porque después de tanta ayuda institucional, estuve dudando si tirarlas al pantano de Cubillas o mezclarles los camarones con salsa de lejía, lo cual pesaría en mi conciencia para siempre. Ahora entro en mi lavadero y solo huelo a ropa limpia (bueno y a algún cigarro que me fumo a escondidas en la ventana) y ya no escucho los cabezazos de la más grande abriéndome la boca amenazando con su mirada vulgar de especie no protegida, y mire usté que no me da ninguna pena. Supongo que en su nuevo hogar sin barreras de plástico serán más felices y podrán crecer hasta el tamaño de la Maestranza sin que yo tenga que gastar mi sueldo en churritos de colores ni gambas sin gabardina.