NU-A-E-A-NU-A-E-A-NU
Si a cada sílaba y letra le adjudicas un do-re-mi-fa-sol-fa-mi-re-do y vas aumentando cada vez medio tono, estás vocalizando como yo lo hago desde hace ya la friolera de 15 años con mis niños cantores del recreo. Creo que soy la directora de coro más anárquica y con más suerte del mundo, y digo suerte porque aún no entiendo como salen bien los conciertos. Y digo del recreo porque ese es únicamente el tiempo que utilizo para ensayar, no les robo más que media hora o una a la semana.
Mis coros no son lo que se entiende por agrupaciones corales, lo mío son manifestaciones tipo 15M, he llegado a tener 200 niños cantando juntos a una voz, desde 1º de primaria a 6º y otros 80 o 90 de secundaria y bachillerato cantando a 3 y hasta 4 voces. Cuando íbamos a los certámenes de coros era embarazoso, puesto que no cabíamos en ninguna parte ni para vocalizar ni para actuar, provocábamos un ohhhhh en el público cuando empezaban a entrar niños y más niños como si aquello fuera Hamelín. No tenemos un día fijo de ensayos, ni tampoco un número exacto de niños porque van y vienen como el Guadiana, lo mismo un día tienes 50 cantando que otro tienes 4. Ahora eso sí, hay un tipo de cantor incondicional, aquél que no te falta a ni un ensayo, llueva, nieve o tenga fiebre la criatura, el moscardón, aquél que te jode todos los cantos, que cuando lo miras en un concierto te dan ganas de hacer una trenza con sus cuerdas vocales, pero que es el que más interés tiene de todos pese a que la naturaleza le dio un oído descompensado del otro. Y cómo le dices a ese niñ@ que no cante, alguna vez que hemos tenido que grabar, le he dicho, tú susurra o mueve la boca bonic@ que hoy veo que estás ronquillo. Pero por dentro me da una pena.....
Pero como digo, mis coros suenan bien, muy bien, por obra y gracia del Espíritu Santo y del humor que yo tenga. Está comprobado que si un día estoy contenta, cantan como los ángeles, si estoy preocupada, cantan como hormiguitas asustadas, si estoy cabreada, gritan, y si me estoy haciendo pipí cantan de puta madre. Si, es otra de mis manías o supersticiones, nunca hago pipí antes de un concierto para así mantener la tensión. Será una chorrrada, pero funciona. Tampoco suelo comer, pero eso es por los nervios, no por manía. Demasiado que entre bocado y bocado al bocata de chorizo estos niños cantan como cantan. Lo malo es cuando acaba el ensayo, hay zumos vacíos, actimeles que se caen, mijillas y medios bocatas por los suelos y un tufo a embutido que tira para atrás, porque son muy lindos, pero también muy guarros.
El día de un concierto estoy un poco alterada, cada vez menos, cosas de la edad, pero cuando llega ese momentazo es espectacular, los ves a todos mirándote, cosa que me agobia cantidad porque casi siempre me entra risa y los desconcentro, siguen tu mano, tu boca, de hecho alguna vez por mi culpa se han equivocado, porque mira tú que directora tienen que tengo un oído privilegiado pero nunca soy capaz de aprenderme las letras como sean muchas, da igual, castellano, inglés, francés o italiano. Tengo una tercera a la que quiero mucho y que me conoce muy bien la joía que en el último concierto me salta, seño qué avance, has cantado el estribillo de "Somebody to love" entero, coño, claro, solo dice eso. Será....
Entre canción y canción te das cuenta de quienes son alborotadores y quienes más tranquilos. Tengo un cuarteto en primaria que no levantan un palmo del suelo y se mueven más que un garbanzo en la boca de un viejo, no paran de hablar, reír, empujarse, darse pellizcos en el culo y codazos a todos los de alrededor. Claro tú en ese momento no puedes matar a ese niño salvo con la mirada, cosa que hago, pero eso provoca daños colaterales, el chivato de al lado que se le escapa a viva voz, señoooooo mira Alejandro, señoooooo que me ha pisao, señooooo, y tú ya no sabes si fulminar al Alejandro o al Judas, menos mal que llegado el momento cantan y parece que entran en otra dimensión.
La última vez que han cantado han sido unos campeones, aguantaron estoicamente de pie un recital de poesía y lecturas del Quijote, no armaron ningún jaleo, salvo el Alejandro y los compinches claro, pero no se notó. Lo mayores me pusieron el vello de punta a mí y los que allí estaban, mis compañeros me miraban con cariño desde los bancos, todo precioso. La perla del día fue, que mi ayudante o codirectora en esta ocasión, antigua alumna y que está haciendo genial mi sustitución por maternidad, me pregunta, oye, no decían las monjas que en la capilla esto no pegaba y que iban a descolgar el Cristo? Me parto, es el Sagrario lo que iban a quitar burra, no el Cristo, que lleva colgado de esa pared desde el '65. Si cada vez que cantamos hay que descolgarlo, me retiro.