lunes, 29 de abril de 2013

NU-A-E-A-NU-A-E-A-NU

Si a cada sílaba y letra le adjudicas un do-re-mi-fa-sol-fa-mi-re-do y vas aumentando cada vez medio tono, estás vocalizando como yo lo hago desde hace ya la friolera de 15 años con mis niños cantores del recreo. Creo que soy la directora de coro más anárquica y con más suerte del mundo, y digo suerte porque aún no entiendo como salen bien los conciertos. Y digo del recreo porque ese es únicamente el tiempo que utilizo para ensayar, no les robo más que media hora o una a la semana.

Mis coros no son lo que se entiende por agrupaciones corales, lo mío son manifestaciones tipo 15M, he llegado a tener 200 niños cantando juntos a una voz, desde 1º de primaria a 6º y otros 80 o 90 de secundaria y bachillerato cantando a 3 y hasta 4 voces. Cuando íbamos a los certámenes de coros era embarazoso, puesto que no cabíamos en ninguna parte ni para vocalizar ni para actuar, provocábamos un ohhhhh en el público cuando empezaban a entrar niños y más niños como si aquello fuera Hamelín. No tenemos un día fijo de ensayos, ni tampoco un número exacto de niños porque van y vienen como el Guadiana, lo mismo un día tienes 50 cantando que otro tienes 4. Ahora eso sí, hay un tipo de cantor incondicional, aquél que no te falta a ni un ensayo, llueva, nieve o tenga fiebre la criatura, el moscardón, aquél que te jode todos los cantos, que cuando lo miras en un concierto te dan ganas de hacer una trenza con sus cuerdas vocales, pero que es el que más interés tiene de todos pese a que la naturaleza le dio un oído descompensado del otro. Y cómo le dices a ese niñ@ que no cante, alguna vez que hemos tenido que grabar, le he dicho, tú susurra o mueve la boca bonic@ que hoy veo que estás ronquillo. Pero por dentro me da una pena.....

Pero como digo, mis coros suenan bien, muy bien, por obra y gracia del Espíritu Santo y del humor que yo tenga. Está comprobado que si un día estoy contenta, cantan como los ángeles, si estoy preocupada, cantan como hormiguitas asustadas, si estoy cabreada, gritan, y si me estoy haciendo pipí cantan de puta madre. Si, es otra de mis manías o supersticiones, nunca hago pipí antes de un concierto para así mantener la tensión. Será una chorrrada, pero funciona. Tampoco suelo comer, pero eso es por los nervios, no por manía. Demasiado que entre bocado y bocado al bocata de chorizo estos niños cantan como cantan. Lo malo es cuando acaba el ensayo, hay zumos vacíos, actimeles que se caen, mijillas y medios bocatas por los suelos y un tufo a embutido que tira para atrás, porque son muy lindos, pero también muy guarros.

El día de un concierto estoy un poco alterada, cada vez menos, cosas de la edad, pero cuando llega ese momentazo es espectacular, los ves a todos mirándote, cosa que me agobia cantidad porque casi siempre me entra risa y los desconcentro, siguen tu mano, tu boca, de hecho alguna vez por mi culpa se han equivocado, porque mira tú que directora tienen que tengo un oído privilegiado pero nunca soy capaz de aprenderme las letras como sean muchas, da igual, castellano, inglés, francés o italiano. Tengo una tercera a la que quiero mucho y que me conoce muy bien la joía que en el último concierto me salta, seño qué avance, has cantado el estribillo de "Somebody to love" entero, coño, claro, solo dice eso. Será....

Entre canción y canción te das cuenta de quienes son alborotadores y quienes más tranquilos. Tengo un cuarteto en primaria que no levantan un palmo del suelo y se mueven más que un garbanzo en la boca de un viejo, no paran de hablar, reír, empujarse, darse pellizcos en el culo y codazos a todos los de alrededor. Claro tú en ese momento no puedes matar a ese niño salvo con la mirada, cosa que hago, pero eso provoca daños colaterales, el chivato de al lado que se le escapa a viva voz, señoooooo mira Alejandro, señoooooo que me ha pisao, señooooo, y tú ya no sabes si fulminar al Alejandro o al Judas, menos mal que llegado el momento cantan y parece que entran en otra dimensión.

La última vez que han cantado han sido unos campeones, aguantaron estoicamente de pie un recital de poesía y lecturas del Quijote, no armaron ningún jaleo, salvo el Alejandro y los compinches claro, pero no se notó. Lo mayores me pusieron el vello de punta a mí y los que allí estaban, mis compañeros me miraban con cariño desde los bancos, todo precioso. La perla del día fue, que mi ayudante o codirectora en esta ocasión, antigua alumna y que está haciendo genial mi sustitución por maternidad, me pregunta, oye, no decían las monjas que en la capilla esto no pegaba y que iban a descolgar el Cristo? Me parto, es el Sagrario lo que iban a quitar burra, no el Cristo, que lleva colgado de esa pared desde el '65. Si cada vez que cantamos hay que descolgarlo, me retiro.

lunes, 22 de abril de 2013

Qué daño ha hecho el whatssap a mi cocina

Hoy he quemado el pollo. Nunca antes me pasó. Y eso que mi horno no tiene grill ni marca, porque después de 25 años que lo puso mi madre no he tenido ni tiempo ni ganas de cambiarlo. No puede uno estar haciendo la cena, consolando un bebé, quitando trastos de en medio y a la vez atendiendo las demandas del puñetero guasap. Mañana comeremos carbón como si fuera el día de Reyes, porque eso es lo que me traen a lo largo del año.

No se cómo lo hacen las amas de casa que no trabajan fuera y les da tiempo a ir a gimnasios, desayunos con las mamás de los compis del cole, tener la casa como los chorros del oro y la comida a tiempo. De verdad que no lo se. Yo solo se que vivo a 100 m del colegio de mis hijos y mi trabajo, que me levanto a las 6 de la mañana como si viviera en las antípodas, tan solo para hacer tres bocatas, tres zumos y un desayuno que sea políticamente correcto según la política del puto "estirón". Porque ahora parece que estás cometiendo un infanticidio si al niño le das un donut en vez de una manzana. A quién coño le apetece una manzana cuando tiene hambre? Sería a Heidi, porque yo, cuando tenía hambre siendo una niña, lo que quería era un bocadillo de jamón, de chopedd o de salchichón. Hoy, te miran mal, y lo que es peor, miran mal a tu hijo si en sus manos tiene un bollicao!!!!!!!!!!!!!!!! Dios, que al niño le sube el colesterol, que el niño se satura de azúcares, que el niño va a ser un obeso, por favor, que el niño no va a ser un modelo griego cuando sea mayor, y es más, que al niño lo vas a tener que llevar al dentista, para ponerle braquets de la bandera de España, joder, que el niño no va a poder hacer anuncios ni de papel higiénico, que para eso están los cachorritos de pastor belga. Qué mala eres. Tus niños son feos, gordos e insanos porque no les mandas una mandarina al recreo.

Pues muy bien, se la mando, pero señora, si el niño tira la cáscara al patio, no es que su madre sea una incivilizada, sino que el pobre está deseando terminar lo poco que le va a entrar en la panza para seguir jugando al fútbol. Y es que ahora nuestro espejo es Escandinavia. Mira tú, vamos a pasar de ser bajitos morenos a medir 2 metros, rubios de ojos cristalinos y hablar 3 idiomas por obra y gracia de las nuevas modas y nuevas leyes. 

No se si alguien se ha dado cuenta que España es una península, es decir, que se sujeta nada más que por un hilillo de tierra que sale de Francia, a la que le tenemos poca simpatía, será porque un día se metieron aquí sin avisar y sin motivo, o Portugal, vecinos cercanos los pobres portugueses, que lo más cerca del color que tienen es el gris, y los marroquíes, que las criaturas saltan verjas con tal de no comer moscas. Si nuestros fronterizos fueran los de Holanda, Suiza o Luxemburgo, te digo yo que hablaríamos portugués, árabe o francés como nativos, pero dado el panorama, quedémosnos con la pandereta y el traje de faralaes. 

Ahora tenemos puertas abiertas en los colegios (yo aún no he ido a ver a mi médico como explora a otros para ver si lo hace en condiciones), somos bilingües (mis hijos siguen sin poner las versiones originales de sus películas) y vestimos como mandan las multinacionales. No somos España no, somos una burda imitación de lo que algunos quieren ser y no pueden, y lo peor es que estamos entrando por ese agujerito, y lo que nos queda. Tendré que ir al cirujano, que me aumente 10 cm a lo que la genética me negó, tintarme de nuevo el pelo, color Lindo Piolín, perdón, Tweety, ponerme lentillas azules, me niego celestes, y vestir un híbrido entre Lady Gaga y el Señor Maduro, porque si no, mal me veo a los ojos de mis congéneres, la cosa es no ser quien siempre hemos sido, personas admiradas por un tal Heminway, un tal Boccquerini, o un simple Woody Allen, sino acomplejados que copian sin modelo a todo aquello que les parece más "in" o da más dinero.

viernes, 12 de abril de 2013

Con la Iglesia hemos topao

Eso he terminado diciéndole a una de mis más queridas amigas después de contarle todo el periplo que estoy montando para bautizar a Giulietta. Para empezar, mi parroquia me pertenece por vivir en la acera de la derecha, que si fuera la de la izquierda de la calle sería otra, seguramente menos estricta. Cuando fui a solicitar bautizarla en la capilla del colegio mío y de los niños, ojo, que no pedí bautizarla en el gimnasio, en la capilla, en la que se celebran misas, comuniones y hasta bodas, me dijeron que al no ser parroquia, ni por asomo. Cuando por fin cedo después de mucho preguntar, me dice el Sr. párroco que el día que le pido, él tiene muchas misas y que el bautizo no se puede hasta la 1 de la tarde, que para hacer un churro que él no está dispuesto, y mira tú por donde a esa misma hora hace la comunión Carmen, esta vez sí, en la capilla del colegio, que por ahora se puede. Pues mala suerte, me dice, ale a pelear otra vez a ver como lo hacemos.

Mira tú por donde que se celebran las bodas de oro de mis tíos-suegros y el que oficia es el Vicario General de la Curia o como se diga el cargo. En el banquete me sentaron al lado del cura, mi marido propició la ocasión sabiendo que con lo peleona que soy, le sacaré a relucir el dilema. Y así fue. Lo más que conseguí es que me recomendara en otra parroquia con la que él se lleva bien y queda cerca del colegio. Por supuesto le manifesté mi malestar, lo cual cayó en saco roto, pero me quedé en la gloria. Me faltó mencionar que mis padres eran de comunión diaria, mi padre miembro de la Adoración Nocturna y que mi madre escribía la receta de la japuta como "picardía en adobo" con tal de no decir un taco.

Después de llamar cientos de veces y un par de paseos, mi marido me dice que se podría hacer a las 11:15, bien!! menos mal, estamos a menos de un mes y no tenía ni parroquia. Ya estaba pensando en dejarla morita como decían antes, pero ya bastante con que su madre no tenga la nulidad eclesiástica para que la familia cuente además con una indocumentada católica. Y mi familia es muy católica, bueno, más las generaciones anteriores que las actuales, pero la mayoría sigue dentro del redil. Así pues, mi marido me trae como oro en paño lo que tenemos que rellenar para ese día. Empiezo poniendo nuestros nombres, profesiones (?¿?¿¿?) edad y procedencia, hasta ahí todo bien, hombre la profesión no se a quien le interesará, porque no creo yo que la puta o el narcotraficante lo escriban a las claras, pero qué más le dará al oficiante? Y seguimos rellenando. Casados el día tal de tal mes y de tal año, en la parroquia de ........................ coño, ahora que pongo? Parroquia de nuestro señor del Juzgado de Huétor Tájar???? Si no he obtenido la nulidad es porque me niego a solicitarla basándome en una mentira como me propusieron (decir que mi ex es un poco cabrón es una cosa, pero decir que estaba enajenado el día de la boda es una mentira como una catedral), así que no pondré ahora tampoco una mentira diciendo que nos casamos por la Iglesia. 

Luego vino el tema de los apellidos, tanto mi madre, como mi tío-suegro como yo, llevamos el mismo apellido, cuando lo vea el Sr. párroco dirá, vaya familia de cuáqueros, veremos a ver si no pone pegas por ser primos. Mire usted, es un mito urbano, la niña está de puta madre y además no somos primos de sangre así que tranquilo. Y para rematar la historia, cuando este señor lea el nombre que queremos para la niña no sé si lo considerará cristianamente correcto o me dará las llaves de un coche. Tengo que investigar si ha habido alguna santa Giulietta o Julieta o Juliet, o algo similar para alegarlo ese día, porque estoy viendo que a este paso nos plantamos allí y nos vamos con el agua bendita en un bolsillo.
 

lunes, 8 de abril de 2013

Día de perros

Los bastante que mientes al demonio para que te pinche con el tridente en el culo. Ayer fue un día de perros, de gatos y de lagartas. El día empezó muy bien, organicé todo corriendo y nos fuimos a la calle, los cinco, mamá y sus pollitos. Ocupamos las aceras, incomodamos a la gente, no se puede entrar en ningún sitio, pero me da igual, ellos vienen conmigo donde yo vaya. Y de repente, nos encontramos con el de la bolsa de Ralph Lauren y su rePUTAción, bueno, qué le vamos a hacer, Granada es un pueblo y cuando menos lo esperas te encuentras con quien menos quieres. Fue un encuentro fugaz, sin problemas, pero tanto yo como los pollitos nos pusimos violentos, piernas que tiemblan y corazón que se acelera, deseando que sea lo más rápido posible y seguir nuestro camino. Desde ese momento todo empezó misteriosamente a torcerse. Entramos en una tienda donde la señora siempre fue amable y por pocas no nos deja entrar porque iba a cerrar, venga hombre, aunque sean 20€ te ganas tonta, y aún así parecía que nos estaba haciendo un favor. Compramos un regalito y seguimos hacia el cumpleaños al que íbamos. 

Yo iba con mucha ilusión pero en ese instante de llegar me dí cuenta que ya no encajo en ningún sitio. Una preadolescente, una niña, un enano y un bebé en un carro que ocupa más sitio que cuatro adultos de pie con una caña, como que pegamos en un bar como a un santo tres pistolas. Además todo el mundo se me quedó mirando como diciendo, dónde va esta con la camada a plantarse en un cumpleaños donde todos son o bien solteros, o divorciados o alegres casados, pero libres ese día para tomar unas cervezas, unas copas y lo que encarte? y a los que les sonaba mi cara debieron pensar, anda, mira ésta que hace un año estaba en todos los saraos y resulta que tiene más niños que una coneja. Menos mal que los niños se portaron bien, porque si Antonio se le pela el cable, la lía parda como dicen sus hermanas. Carmen se puso a leer allí mismo su libro de misterio, y Daniela simplemente me miraba como diciendo, mamá si algún día estoy yo en estas lides, śacame de aquí pitando.

La única que tenía necesidades en ese momento era Giulietta, era su hora de comer, casi pasada, así que, ella antes que mi vergüenza, y me dispuse a darle. Alguno abrió los ojos pensando que me iba a sacar mi exigua teta, pero no, señores, tranquilos que no voy a dar un espectáculo para liga de la leche, que la niña gracias al cielo toma biberón. Pero claro, aquello dilató aún más mi incomodidad de ver como mis amigas y conocidas estaban más que acopladas a la situación, y yo poco a poco me fui sintiendo más pequeña y ridícula. Para salir tenía tanta prisa que choqué con el carro con todas las esquinas y pantorrillas que había hasta la puerta, y por fín alcancé mi meta y salimos a la calle. Las ganas que teníamos de ir a comer a alguna parte se nos habían pasado a todos, así que cabizbajos, cada uno por un motivo distinto, volvimos a casa, porque tal y como dijo Carmen, mamá, aquí, salvo que te quemes otra vez los dedos con la bandeja del horno, estamos a salvo de la mala suerte.

viernes, 5 de abril de 2013

Hipocresías, apariencias, morro

Siempre ha habido gilipollas y los habrá, es algo innato a un porcentaje bastante amplio de los que nos rodean, pero hoy la gilipollez afecta a un porcentaje que me asusta igual que las lluvias que nos están acosando hace meses. Es una plaga. Hoy he llevado a mi hijo a un cumpleaños. Por supuesto no es el primero, aunque sí uno de los pocos a los que lo invitan. Y no es que mi hijo sea un insociable, no, todo lo contrario, mi hijo es amigo íntimo del vendedor de cupones de la ONCE, es amigo del cartero que viene a casa a traer nada más que cartas de Hacienda, la Junta, Endesa y otros ladrones por el estilo. Conoce a la de la mercería, a la de la carnicería, al vecino, la vecina, el cartonero y el dueño del restaurante de la esquina. Cierto es que de vez en cuando se le escapa una torta o un improperio, pero no es la tónica. Su problema es que su madre trabaja en su colegio, su madre no es asidua a las comidillas del patio, ni es miembro de los whatssap de las mamás de su clase, no le hace la pelota a nadie, y claro, eso pasa factura. Tu madre el día de mañana se cargará conj un cero descomunal al cumpleañero o le dirá a la mamá del homenajeado, señora está usted haciendo de su hijo un auténtico flojo y un tirano, y claro, eso no vende para que te inviten a un cumple, bueno eso sin contar que le digas que el supuesto TDH es una tomadura de pelo, que el niño tiene la misma falta de atención que el papá de cerebro.

Es más, en un cumple al que se invita a toda una clase, algo va mal, o el niño es un desgraciado y su madre trata de integrarlo, o ese niño pega tales mamporros que mejor es ir al cumpleaños antes de que te ponga un ojo morao. Son eventos de adultos, por amor de Dios, qué niño es amigo de 25 congéneres con los que tiene que lidiar cada día para que no le quiten la plastilina coño? En estos cumpleaños se forjan amistades convenidas, negocios avocados al fracaso y relaciones más frágiles que unas bragas de telaraña. Pero bueno, una se conforma con que inviten a tus niños una vez al curso, y ya lo entenderán cuando sean mayores, y si les supone un trauma, lo siento, nunca te faltó ropa limpia, comida en el plato y deberes hechos por una negligencia de tu madre, así que si no te llaman para las reuniones sociales, tranquilo, ya te las buscarás tú cuando te hagan falta, y espero que no te equivoques.

Por otro lado están los gilipollas fantasmas. Esa es ya la especie evolucionada. Aquellos que lloran cada día porque no tienen dinero, que prometen a sus hijos lo que saben desde el principio que no van a cumplir, pero que lo hacen tan de puta madre que éstos lo tienen en un pedestal del que algún día, si existe la justicia se escalabrarán. Hij@, no me lo puedo permitir, pero si tuvieras Facebook o Tweeter o Tuenti o Gilipolling sabrías que por cada euro que me ahorro en tí y tus hermanos, me lo gasto en viajes con mi novia, compras en tiendas inmoralmente carísimas y cañitas al sol mientras tu madre se ocupa de que tengas los dientes sanos, la barriga llena y la ropa en condiciones y se levanta a las 6 y se acuesta cuando los señores basureros ya están soñando. Ahora eso sí, bonic@, yo te mando la ropa sucia en bolsas de Polo Ralph Lauren porque tu señor padre tiene una rePUTAción, y no puedo mandarte las cosas en bolsa del Covirán, porque si me ve cualquier conocido va a pensar que soy un enmayao y eso no, yo me puedo permitir no pagar una pensión mísera de 300€ por tres niños, porque mientras tu madre no me toque los botones, yo no tengo por qué esforzarme, pero que me vean vestido de mercadillo ni pensarlo, ni para llevar el pan, no, mis manos solo tocan mercancía con pedigrí.

Yo no se si son mis 40, si son las arrugas o los callos de la fregona, solo se que cada día me enervo más. Y habrá quien me diga, Toooonta, no entres al trapo, pero por Dios, si es que el trapo me asfixia cada vez que mis niños me hacen un comentario y no puede uno más que comerse el tarro y cabrearse, porque o bien mandas a toda la comparsa a la mierda, cosa que no es políticamente correcto, o denuncias a tu difunto, cosa que tus hijos te echarán en cara, o te pegas un tiro, lo cual no es lo más lógicamente correcto. Queda el derecho al pataleo, al mosqueo, al cabreo y al bloguereo, y por eso hoy escribo esta sarta de sandeces, pero coño, qué a gusto me he quedao.