miércoles, 27 de febrero de 2013

De burócratas y otros ineptos

De burócratas y otros ineptos

Por fin ya salió a este mundo mi cuarta hija. Un parto-burra-de-10-meses, pero lo importante es que ya está aquí. Y ahora toca hacerla presente en esta nuestra sociedad ordenada y burobratizada. Inscripción en el Registro para que te otorguen un nombre y una existencia legal, eso lo primero, y gracias a Dios y a internet que puedes acceder a formularios y condiciones, porque si tienes que fiarte de lo que te diga un funcionario a través de la línea vas listo. Hasta ahí todo bien, pero la cosa se complica, no es tan fácil ser ciudadano en Andalucía, no, es más bien misión imposible.

La primera visita médica, todas las mamás lo saben es para la prueba del talón, entre el 3º y 5º día de vida. Pues bien, aprovechando un claro de lluvia, en el día 4º me planto en el centro de salud, el de las colas. Voy al pediatra y me dice que esa no es su competencia, sino de las enfermeras, y que además mi hija no consta en la SS (no las SS) y que él no puede anotar nada de ella (o sea, que si está mala que te den). Bajo a la oficina de las enfermeras y allí me dicen que hasta las 12 no me atienden porque lo tienen así organizado. Como favor, me atienden dado que tiene 4 días y está lloviendo para tirarme a la calle. Una vez que le hacen la prueba resulta que como no consta para la SS, no vale de nada sin hacer antes el trámite. Muy bien, hagamos el trámite. Baja mi marido a la COLA. Cuando llega a la "simpática" señora de la mesa le dice que allí no es, que quién le ha dicho que es allí, y que además vamos sin el libro de familia ¡Jesús es verdad, ¿quién no lleva el libro de familia en el bolso? 

Después de mucho batallar conseguimos una cita con el médico y una inscripción provisional, pero... antes de nada hay que empadronarla, si no, a la porra la tarjeta de la SS. Vamos al Ayuntamiento, con todos los papeles menos una fotocopia. Nos recibe "amablemente" una catedrática de la materia, una enterá vamos, que igual ni tiene el BUP pero por estar detrás de esa mesa y poseer el sello que tú ansías, se muestra prepotente, estúpida e inflexible. Me voy corriendo hasta encontrar una fotocopiadora, le llevo las copias le ordeno todo, y cuando está todo listo me dice que hay un papel que no lleva le original, le digo que no lo tengo y que no tengo por qué tenerlo, pero ay Dios, olvidaba que lo sabe todo esta señora. Lo tengo que tener por narices, y punto. Así que nos vamos como idiotas con las ganas de darle en toda la cara y con caras de desolación de pensar en volver a ver esa jeta, cuando vemos como unos señores peruanos salen tan panchos por la puerta con su solicitud más que sellada. No dudo que no llevaran todo en regla, pero sí que dudo que la que nos recibió sepa ni donde está Perú, por ello, me aventuro a decir que la exigencia de documentos en su caso y en el mío ha sido muy distinta, a ellos se les da directamente la agrupación familiar, yo sin embargo tengo que lidiar para agrupar a mi familia en el techo donde llevo viviendo 30 años.

En fin, yo creo que para el próximo trámite me voy a pintar todos los dientes de oro, me pondré una falda lo más larga posible y un postizo con una trenza hasta el culo, así puede que me tomen por extranjera discriminada y la correctísima política de este sistema me dará todo aquello que le pida.

viernes, 15 de febrero de 2013

Típicos tópicos que tocan las narices

O los c.... como uno guste. Nuestro afán por quedar bien nos obliga a soltar una "coletilla" en determinadas situaciones más aún con desconocidos, me pone de los nervios. Dado mi estado largamente gestativo, no paro de recibir estos dones. ¿Qué es niño o niña? y a usted que le importa si no nos conocemos de nada? y si es niño, qué bien el hombrecito de la familia (pues vamos listos) si es niña, qué bien, pa que la cuide a usted cuando sea vieja (claro señora, por ser niña la voy a invertir en mi vejez) y justo a continuación, bueno, lo importante es que venga bien no?. No, te diré, quiero que venga torcida. Algunos más coñazo aún siguen la perorata diciendo, de cuanto está usted? pues mire ya estoy cumplida (expresión que ni yo entiendo, me siento como un yogur) ayyyy! ya decía yo que tiene usted la barriga mu baja, donde quiere que la tenga, en la garganta? pues claro que está baja, con un niño dentro y encima de las piernas.

Tal sarta de sandeces sienta como un tiro cuando no conoces a tu emisor, porque cuando lo conoces puedes responderle las impertinencias que te de la gana. Otra de las cosas que no soporto es que junto a esa absurda conversación haya gestos explícitos como los de tocarte la panza, unas veces son toquecitos cariñosos, dura poco, es soportable, otras una pasada de arriba a abajo que te obliga instintivamente a bajarte el jersey, pero los peores son los bolilleros. Toques que producen bolillas hasta en un sueter de esparto!! A la cuarta subida de mano me empieza a entrar una desesperación y unos espasmos que de no ser una persona civilizada le doy un bofetón. Y el remate, ea, pues nada, que sea una horica corta!! Mire usted, las horas tienen 60 minutos, ni más ni menos, y el hecho de que tarde más o menos en nacer no depende de una, si no le aseguro que todos los partos serían un suspiro.

Cuando uno espera algo con ansiedad lo que menos necesita es palabras prefabricadas de ánimo, lo que quiere es que llegue el momento y punto, así que por favor, no más ya te queda menos, o ... salir tiene que salir, hombre, es que si no sale no es un bebé sino una indigestión! Hay una señora en concreto que regenta una panadería a la que voy de higos a brevas y que aún no se por qué sigo yendo, que de una vez para otra no se acuerda de mi cara (por suerte para mí) por lo que el monólogo siempre es el mismo. Después de todas las anteriores expresiones culmina preguntando, ¿y qué es el primero? no, señora no, la cuarta, oyyyyy pues cualquiera lo diría, ¿cuańtos años tiene usted? a ver, una baguette rústica y no me toque más los botones, que bastante tiene una con ser cuarentona principiante como para que se entere todo el que está detrás de mí!!! Ea, pues que sea una horica corta arggggggg !!!

Total, que un embarazo es como el tiempo, un motivo más que justificado para algunos para empezar una conversación absurda, lo cual considero que con la vida que llevamos es una pérdida de tiempo. Y que no me digan que el embarazo es el estado más bonito, emocionante, o romántico para una mujer, no señor, perdóneme, como dice mi tía, es casi una enfermedad, y eso que yo no he tenido ni nauseas, ni pies hinchados ni boca de besugo ni se me ha caído el pelo ni estrías como angulas, he tenido mucha suerte en eso, pero los ardores, la mala leche, los tirones en tus partes, las ciáticas o las pérdidas de orina sí, aparte de tener que vestirte los últimos meses con la carpa de un circo. En definitiva, que sí hija mía, que te llevaré el tiempo que haga falta y que por favor vengas con un pan bajo el brazo en todos los sentidos, pero que quede entre tú y yo.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Por qué krittic.com? y de serpientes con cola.

Intento hacer un juego de palabras, haciendo honor a uno de mis mayores defectos, aunque yo no tengo  la exclusividad, es un rasgo más que español, el de quejarse y criticar lo ajeno constantemente. Es un vicio horrible, lo se, igual que el fumar, y yo, por desgracia los tengo los dos. Pero al igual que cualquier españolismo, mi vicio se viste de acidez y asociación, no suelo ser una crítica mordaz sino satírica e intento siempre guardar la corrección y el respeto, lo cual no es fácil cuando las ideas te surgen como la caspa. El hecho es, que al igual que en casa estoy todo el día recogiendo trastos y ordenando, me gustaría que la vida cotidiana fuese igual, ordenada y correcta, y el 95% de los casos no lo es. 

Me desesperan los abusos aún inconscientes, las mentiras sin motivo, los caraduras, los falsos, los graciosillos, los prepotentes, y no sigo porque no acabaría nunca. Lo mejor es que esta idea la comparte cualquiera, pero luego somos así, y no lo vemos hasta que alguien nos abre los ojos. Últimamente, y por el exilio forzoso al que me tiene sometida un embarazo interminable he tenido que soportar muchos de estos abusos y caraduras a los que me refiero. Una especie en concreto,  los no-guardo-colas-porque-soy-más-listo/a-y-me-sale-de-ahí. 

En este país donde el orden y el rigor aparecen solo cuando tenemos que pagar algo, sin embargo se organiza a base de colas. Colas en el colegio, colas en la facultad, colas en el pan, colas pal pescao, colas para la fruta, colas para sacar un papel, colas para cobrar la pensión, colas para la farmacia. Lo gracioso es que de pronto no hay nadie cuando de repente surge la cola de la nada, como una serpiente que te amenaza con su longitud retrasar todo lo que tuvieras previsto para esa mañana. Y por supuesto te pones nervioso, resoplas, miras alrededor, observas, analizas, coges el móvil, miras el correo, el whassap, el pou o cualquier otra chorrada que tengas instalada. Atrás queda para los más ancianos llevar una periódico, pero Señor, menudo coñazo es leer un periódico de pie, faltan manos para sujetar el bolso, las bolsas, el móvil por si te llaman, y además las dos hojas de papel del tamaño de un A3, y mantener la atención en que te llamen o te toque.

Pero la peor la peor de todas las colas es la de las extracciones de sangre del ambulatorio (sin menospreciar las del Dani -el supermercado más barato de España-, que son aún más peligrosas). En ellas hay un ecosistema propio, un microclima que se respira nada más llegar. Conforme atraviesas la puerta de cristal, te echas a temblar, y reza para no cruzarte con una abuela con prisa, una madre que llega tarde al colegio con el carrito llevando a un niño que ya casi le sale el bigote, un sin techo que viene a resguardarse del frío o cualquier otro especímen propio de un centro de salud. Toda la cola te mira de arriba a bajo, te hace el examen más exhaustivo, te clasifica, te califica, esta es una pija, es una maruja, una choni, una yonqui, una cuarentona, una enterá, es bonica, es feílla, se va a colar o no se va a colar no se atreverá .... Y te pones en tu sitio, a 10 metros de la ventanilla, que esa es otra, cómo puede ser que un simple marco imprima esa mala leche, esa cara avinagrada y esa mala follá en todo el que se pone detrás? algo tiene, seguro. 

Y resulta que la ventanilla no es tu meta, tienes que hacer otra cola después de pasar la fatiga de llenar el tubito desde el vaso de la orina (que ahora va a presión como un grifo de cerveza) y la señora de atrás mira por si es más amarilla, más roja o más marrón. Te nutren de botecitos que amenazan con dejarte seca y das la vuelta, en este caso por detrás de una fila de sillas sesenteras unidas y movibles, y que están puestas como las gomas de un ring para que las viejas no maten a nadie que se cuela según ellas, que no se de donde narices sacan las fuerzas para chillar así con el bastón blandido cual Tizona. 

Y entonces llega ella, siempre es de género femenino, lo tengo comprobado. Normalmente bien vestida, al uso, abrigo de color indeterminado, grisáceo o tirando a marrón o moradíllo las más atrevidas, de paño, con su pañuelito anudado a la garganta, no vaya a ser que pille frío hasta en agosto, de un estampado igualmente sin definir, su pelo de peluquería de barrio, donde a todas las que pasan de los 50 les ponen el molde y salen como magdalenas idénticas pero mu arreglaícas. Y siendo la decimoquinta vez que va a sacarse sangre, porque cada vez que se aburre se cita con el médico de cabecera, y el pobre hombre solo tiene la opción de mandarle análisis para ver si esta vez da con el achaque correcto, y así le deja trabajar por fin en paz, pregunta inocentemente a mitad de la cola más corta: ¿esta es la cola pa la sangre? arrrrg!!!! pero si lo sabes de sobra so bruja!!! y le respondes -no señora, antes tiene usted que pedir los botes- ahhhh (ojos mu abiertos, boca de sorpresa) Entonces se va al principio (!!!) de la otra cola, la correcta y pregunta directamente a la vinagre del marco, ¿aquí dais los botes bonica? y ahora es cuando toda la cola empieza a murmurar. "Tendrá cara" "pero donde se cree que va" "mirala que lista"... y nadie dice nada por no armar un pollo hasta que uno más espabilado suelta en alto SEÑORA, HAGA USTED LA COLA COMO TODO EL MUNDO!!! y explota la marabunta, la serpiente despierta, se confabula contra la osada mujer permanentada y todos sin excepción la increpan, pero ella como si nada, qué valor, qué frialdad! y se vuelve con los ojos inyectados en sangre que no le sacarán, y exclama SOLO ESTOY PREGUNTANDO!!! pero oye, que solo pregunta y sale con los botes!!! la primera!!! olé tus ovarios! y para más atrevimiento se pone a responderle al que le chilló, y con la tontería se ponen a discutir, cada cual con menos argumento y mira tú que llega la cola poco a poco a los banderilleros y coño!!! qué casualidad "¡EL SIGUIENTE!" y la siguiente es ella. Sale con el brazo haciendo un inconsciente corte de manga a toda la parroquia y se sienta en mitad de las dos colas muy digna y seguro diciendo para sus adentros QUE OS DEN A TODOS, ME VOY QUE ME TOCA EN LA FRUTA Y SAQUÉ EL PAPELITO HACE DIEZ MINUTOS. 

Desde luego es de admirar esa capacidad de morro sin escrúpulos y salir de allí airosa y sin un bofetón merecido, pero lo que me jode de todo ésto es que después de irse a comprar, sus únicas obligaciones son las de hacer el guiso mientras se traga un novelón o a la adorada Ana Rosa para luego tranquilamente sentarse en su butaquita a seguir haciendo crochet. Respetable sin duda, pero de una cara descomunal. En fin, después de una hora me han sacado sangre, al menos me he entretenido, me voy como ella, haciendo cortes de manga, la torera que me tocó casi me borra el tatuaje del antebrazo del moratón que me ha hecho, pero yo, sin tanta gloria, también he conseguido llegar a la meta.