miércoles, 13 de febrero de 2013

Por qué krittic.com? y de serpientes con cola.

Intento hacer un juego de palabras, haciendo honor a uno de mis mayores defectos, aunque yo no tengo  la exclusividad, es un rasgo más que español, el de quejarse y criticar lo ajeno constantemente. Es un vicio horrible, lo se, igual que el fumar, y yo, por desgracia los tengo los dos. Pero al igual que cualquier españolismo, mi vicio se viste de acidez y asociación, no suelo ser una crítica mordaz sino satírica e intento siempre guardar la corrección y el respeto, lo cual no es fácil cuando las ideas te surgen como la caspa. El hecho es, que al igual que en casa estoy todo el día recogiendo trastos y ordenando, me gustaría que la vida cotidiana fuese igual, ordenada y correcta, y el 95% de los casos no lo es. 

Me desesperan los abusos aún inconscientes, las mentiras sin motivo, los caraduras, los falsos, los graciosillos, los prepotentes, y no sigo porque no acabaría nunca. Lo mejor es que esta idea la comparte cualquiera, pero luego somos así, y no lo vemos hasta que alguien nos abre los ojos. Últimamente, y por el exilio forzoso al que me tiene sometida un embarazo interminable he tenido que soportar muchos de estos abusos y caraduras a los que me refiero. Una especie en concreto,  los no-guardo-colas-porque-soy-más-listo/a-y-me-sale-de-ahí. 

En este país donde el orden y el rigor aparecen solo cuando tenemos que pagar algo, sin embargo se organiza a base de colas. Colas en el colegio, colas en la facultad, colas en el pan, colas pal pescao, colas para la fruta, colas para sacar un papel, colas para cobrar la pensión, colas para la farmacia. Lo gracioso es que de pronto no hay nadie cuando de repente surge la cola de la nada, como una serpiente que te amenaza con su longitud retrasar todo lo que tuvieras previsto para esa mañana. Y por supuesto te pones nervioso, resoplas, miras alrededor, observas, analizas, coges el móvil, miras el correo, el whassap, el pou o cualquier otra chorrada que tengas instalada. Atrás queda para los más ancianos llevar una periódico, pero Señor, menudo coñazo es leer un periódico de pie, faltan manos para sujetar el bolso, las bolsas, el móvil por si te llaman, y además las dos hojas de papel del tamaño de un A3, y mantener la atención en que te llamen o te toque.

Pero la peor la peor de todas las colas es la de las extracciones de sangre del ambulatorio (sin menospreciar las del Dani -el supermercado más barato de España-, que son aún más peligrosas). En ellas hay un ecosistema propio, un microclima que se respira nada más llegar. Conforme atraviesas la puerta de cristal, te echas a temblar, y reza para no cruzarte con una abuela con prisa, una madre que llega tarde al colegio con el carrito llevando a un niño que ya casi le sale el bigote, un sin techo que viene a resguardarse del frío o cualquier otro especímen propio de un centro de salud. Toda la cola te mira de arriba a bajo, te hace el examen más exhaustivo, te clasifica, te califica, esta es una pija, es una maruja, una choni, una yonqui, una cuarentona, una enterá, es bonica, es feílla, se va a colar o no se va a colar no se atreverá .... Y te pones en tu sitio, a 10 metros de la ventanilla, que esa es otra, cómo puede ser que un simple marco imprima esa mala leche, esa cara avinagrada y esa mala follá en todo el que se pone detrás? algo tiene, seguro. 

Y resulta que la ventanilla no es tu meta, tienes que hacer otra cola después de pasar la fatiga de llenar el tubito desde el vaso de la orina (que ahora va a presión como un grifo de cerveza) y la señora de atrás mira por si es más amarilla, más roja o más marrón. Te nutren de botecitos que amenazan con dejarte seca y das la vuelta, en este caso por detrás de una fila de sillas sesenteras unidas y movibles, y que están puestas como las gomas de un ring para que las viejas no maten a nadie que se cuela según ellas, que no se de donde narices sacan las fuerzas para chillar así con el bastón blandido cual Tizona. 

Y entonces llega ella, siempre es de género femenino, lo tengo comprobado. Normalmente bien vestida, al uso, abrigo de color indeterminado, grisáceo o tirando a marrón o moradíllo las más atrevidas, de paño, con su pañuelito anudado a la garganta, no vaya a ser que pille frío hasta en agosto, de un estampado igualmente sin definir, su pelo de peluquería de barrio, donde a todas las que pasan de los 50 les ponen el molde y salen como magdalenas idénticas pero mu arreglaícas. Y siendo la decimoquinta vez que va a sacarse sangre, porque cada vez que se aburre se cita con el médico de cabecera, y el pobre hombre solo tiene la opción de mandarle análisis para ver si esta vez da con el achaque correcto, y así le deja trabajar por fin en paz, pregunta inocentemente a mitad de la cola más corta: ¿esta es la cola pa la sangre? arrrrg!!!! pero si lo sabes de sobra so bruja!!! y le respondes -no señora, antes tiene usted que pedir los botes- ahhhh (ojos mu abiertos, boca de sorpresa) Entonces se va al principio (!!!) de la otra cola, la correcta y pregunta directamente a la vinagre del marco, ¿aquí dais los botes bonica? y ahora es cuando toda la cola empieza a murmurar. "Tendrá cara" "pero donde se cree que va" "mirala que lista"... y nadie dice nada por no armar un pollo hasta que uno más espabilado suelta en alto SEÑORA, HAGA USTED LA COLA COMO TODO EL MUNDO!!! y explota la marabunta, la serpiente despierta, se confabula contra la osada mujer permanentada y todos sin excepción la increpan, pero ella como si nada, qué valor, qué frialdad! y se vuelve con los ojos inyectados en sangre que no le sacarán, y exclama SOLO ESTOY PREGUNTANDO!!! pero oye, que solo pregunta y sale con los botes!!! la primera!!! olé tus ovarios! y para más atrevimiento se pone a responderle al que le chilló, y con la tontería se ponen a discutir, cada cual con menos argumento y mira tú que llega la cola poco a poco a los banderilleros y coño!!! qué casualidad "¡EL SIGUIENTE!" y la siguiente es ella. Sale con el brazo haciendo un inconsciente corte de manga a toda la parroquia y se sienta en mitad de las dos colas muy digna y seguro diciendo para sus adentros QUE OS DEN A TODOS, ME VOY QUE ME TOCA EN LA FRUTA Y SAQUÉ EL PAPELITO HACE DIEZ MINUTOS. 

Desde luego es de admirar esa capacidad de morro sin escrúpulos y salir de allí airosa y sin un bofetón merecido, pero lo que me jode de todo ésto es que después de irse a comprar, sus únicas obligaciones son las de hacer el guiso mientras se traga un novelón o a la adorada Ana Rosa para luego tranquilamente sentarse en su butaquita a seguir haciendo crochet. Respetable sin duda, pero de una cara descomunal. En fin, después de una hora me han sacado sangre, al menos me he entretenido, me voy como ella, haciendo cortes de manga, la torera que me tocó casi me borra el tatuaje del antebrazo del moratón que me ha hecho, pero yo, sin tanta gloria, también he conseguido llegar a la meta.


1 comentario:

  1. Jjajajjaja, ¿sabes qué? Que me encanta. Que he sentido que estaba ahí contigo esperando y viviendo esa misma escena, jajajaj. Has hecho que me sienta allí, a tu lado, en un momento "tan especial" jajajaj. Besos

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