lunes, 22 de abril de 2013

Qué daño ha hecho el whatssap a mi cocina

Hoy he quemado el pollo. Nunca antes me pasó. Y eso que mi horno no tiene grill ni marca, porque después de 25 años que lo puso mi madre no he tenido ni tiempo ni ganas de cambiarlo. No puede uno estar haciendo la cena, consolando un bebé, quitando trastos de en medio y a la vez atendiendo las demandas del puñetero guasap. Mañana comeremos carbón como si fuera el día de Reyes, porque eso es lo que me traen a lo largo del año.

No se cómo lo hacen las amas de casa que no trabajan fuera y les da tiempo a ir a gimnasios, desayunos con las mamás de los compis del cole, tener la casa como los chorros del oro y la comida a tiempo. De verdad que no lo se. Yo solo se que vivo a 100 m del colegio de mis hijos y mi trabajo, que me levanto a las 6 de la mañana como si viviera en las antípodas, tan solo para hacer tres bocatas, tres zumos y un desayuno que sea políticamente correcto según la política del puto "estirón". Porque ahora parece que estás cometiendo un infanticidio si al niño le das un donut en vez de una manzana. A quién coño le apetece una manzana cuando tiene hambre? Sería a Heidi, porque yo, cuando tenía hambre siendo una niña, lo que quería era un bocadillo de jamón, de chopedd o de salchichón. Hoy, te miran mal, y lo que es peor, miran mal a tu hijo si en sus manos tiene un bollicao!!!!!!!!!!!!!!!! Dios, que al niño le sube el colesterol, que el niño se satura de azúcares, que el niño va a ser un obeso, por favor, que el niño no va a ser un modelo griego cuando sea mayor, y es más, que al niño lo vas a tener que llevar al dentista, para ponerle braquets de la bandera de España, joder, que el niño no va a poder hacer anuncios ni de papel higiénico, que para eso están los cachorritos de pastor belga. Qué mala eres. Tus niños son feos, gordos e insanos porque no les mandas una mandarina al recreo.

Pues muy bien, se la mando, pero señora, si el niño tira la cáscara al patio, no es que su madre sea una incivilizada, sino que el pobre está deseando terminar lo poco que le va a entrar en la panza para seguir jugando al fútbol. Y es que ahora nuestro espejo es Escandinavia. Mira tú, vamos a pasar de ser bajitos morenos a medir 2 metros, rubios de ojos cristalinos y hablar 3 idiomas por obra y gracia de las nuevas modas y nuevas leyes. 

No se si alguien se ha dado cuenta que España es una península, es decir, que se sujeta nada más que por un hilillo de tierra que sale de Francia, a la que le tenemos poca simpatía, será porque un día se metieron aquí sin avisar y sin motivo, o Portugal, vecinos cercanos los pobres portugueses, que lo más cerca del color que tienen es el gris, y los marroquíes, que las criaturas saltan verjas con tal de no comer moscas. Si nuestros fronterizos fueran los de Holanda, Suiza o Luxemburgo, te digo yo que hablaríamos portugués, árabe o francés como nativos, pero dado el panorama, quedémosnos con la pandereta y el traje de faralaes. 

Ahora tenemos puertas abiertas en los colegios (yo aún no he ido a ver a mi médico como explora a otros para ver si lo hace en condiciones), somos bilingües (mis hijos siguen sin poner las versiones originales de sus películas) y vestimos como mandan las multinacionales. No somos España no, somos una burda imitación de lo que algunos quieren ser y no pueden, y lo peor es que estamos entrando por ese agujerito, y lo que nos queda. Tendré que ir al cirujano, que me aumente 10 cm a lo que la genética me negó, tintarme de nuevo el pelo, color Lindo Piolín, perdón, Tweety, ponerme lentillas azules, me niego celestes, y vestir un híbrido entre Lady Gaga y el Señor Maduro, porque si no, mal me veo a los ojos de mis congéneres, la cosa es no ser quien siempre hemos sido, personas admiradas por un tal Heminway, un tal Boccquerini, o un simple Woody Allen, sino acomplejados que copian sin modelo a todo aquello que les parece más "in" o da más dinero.

1 comentario:

  1. ajjajajajajjaja, jajajaja, ¿carbón de reyes vais a comer? jajajajaja, me parto contigo.
    Debo confesar que estoy totalmente de acuerdo. No sé a dónde vamos a llegar.
    besotes

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