Visillos
He de reconocer que hasta hace muy muy poco no me hacía gracia el Mota, pero por mis hijos, los amigos y yo misma he ido adquiriendo un apego hacia sus personajes. Y es que todos llevamos dentro una vieja del visillo, por idiosincrasia, por españoles coño. Y si me apuras hasta los extranjeros que viven aquí también. Después de un día completito, plancha, comidas, visita al ambulatorio (no por los niños por una vez) ocupación de la casa de mi más querida prima, con baño en piscina acompañados de un cocker, he vuelto a casa y oh mi sorpresa que había un furgón de los nacionales en mi misma puerta!!!! Y para colmo el camarero del bar me comenta que se han llevado esposado a un vecino mío!!!!! horreur!!! si aquí solo vivimos personas políticamente correctas, bueno, menos yo, que he parido cuatro cachorros y me he salido de las medias.
Hemos subido acojonaos, parecía que nos iban a raptar de un momento a otro, qué tontos, si además de no haber un duro en casa no nos aguantarían ni dos horas en casa ajena!!! Bueno, menos el cocker que ha estado toda la tarde con mis niños. Al grano, qué nos gusta un chisme. Propio, de otro o del más allá. Nos atraen los asesinatos, las detenciones y las desgracias ajenas, no por maldad ni morbo, simplemente por saber y ser el primero en decir, deja deja, que ya lo cuento yo. Pena que al final no me enterao de ná, aunque sí he podido saber más o menos de quien se trata, y ahora viene el trabajo más duro, uffff. Preguntar discretamente al portero, al del súper, al de la ONCE, al moro de las chuches (perdón que no he usado eufemismo) y una vez recopilada toda la información, deducir qué cosas coinciden, método inductivo que me dijeron en los cursos de doctorado (ves mamá como sirven para algo?)
Y con esa información qué hacer???? pues contarla, qué si no??? igual a tus amigas les importa un carajo, pero mira, les animas el día, ya tienen algo en lo que pensar que no sea cómo coño pagar la hipoteca o como decirle al marido paso, que no es la cabeza, es que no me apetece y punto. Y tras dos días o menos, todo olvidado, porque todos tenemos cosas por las que preocuparnos, pero ese rato no te lo quita nadie.
Nos mata de curiosidad ver una ambulancia pasar echando leches, con o sin sirena, y si van dos, seguidas de policías más aún, y si encima los acompañan los bomberos nos metemos hasta en las noticias del móvil por si dicen algo. Tenemos un refrán, la curiosidad mató al gato, pero este no es un país de gatos, en todo caso los italianos, pero no aquí, no son animales protegidos ni alimentados como allí, que parecen vacas sagradas en Egipto. Aquí la curiosidad fomenta debates, programas, charlas y anima redes sociales, chats y encuentros cerveceros. Y eso es malo? no se, toda la vida ha habido viejas y jóvenes de visillo, cortina y estor, que hasta las pijas les gusta, ojo, y mientras no se calumnie, se injurie o vilipendie a nadie, creo que la curiosidad no es mala, aunque si la usáramos para cosas más útiles estaríamos a la cabeza de la investigación en toda Europa, porque sí señor, los alemanes o los finlandeses están a la zaga, pero a ellos no les mueve la curiosidad ni el ansia de saber, no señor, no, es que en esos sitios se hace de noche a las 5 de la tarde, y o tienes metido en tu cama a George Clooney o te pones a darle vueltas a la cabeza, y parece ser que prima lo segundo.
Valga toda esta exposición para subir la moral de todos aquellos investigadores que no llegan a nada o no les hacen ni puto caso. Sed constantes, estáis haciendo honor al deporte nacional, no el balompié, sino el explora-visillos en otras dimensiones, eso os honra como profesionales y españoles de pro.
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